Última actualización 18 de Noviembre de 2017
18 de Noviembre de 2017
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Historia

El territorio de la Merindad de Campoo aparece plenamente definido como tal en los más antiguos documentos que se conservan correspondientes a los siglos IX y X. Este territorio, que constituía el corazón del más antiguo poblamiento de los primitivos cántabros, se ha convertido a lo largo de los tiempos en la zona meridional de la comunidad de Cantabria, con una extension de 1000 Km2 y con una características físicas distintas al resto de la región tanto por su orografía como por su clima, bien diferenciadas de las zonas costeras y también de las tierras de Castilla.

 

La configuración terriotial de las tierras de Campoo en la época medieval y a lo largo del Antiguo Régimen se configuraba en nueve entidades: Reinosa como capital, Campoo de Suso, Campoo de Enmedio, Campoo de Yuso, Cinco Villas, Los Carabeos, Valdeprado, Valdeolea y Valderredible. En el momento actual, la extensión de Campoo se compone, desde la formación de los Ayuntamientos Constitucionales en el marco y desarrollo de la Constitución de Cádiz de 1812, en once municipios: Reinosa, Campoo de Suso, Campoo de Enmedio, Campoo de Yuso, Las Rozas de Valdearroyo, Pesquera, Santiurde, San Miguel de Aguayo, Valdeolea, Valdeprado del Río y Valderredible.

 

Estos seis pilares de la zona de La Llanuca son una reconstrucción ideal del pórtico de 475 metros que se alineaba a lo largo de una calle que unía la parte oriental de Julióbriga con el Foro.

 

El municipio de Campoo de Enmedio se encuentra, aproximadamente, en la zona central del territorio campurriano. Los vestigios de antiguas culturas halladas en este término han permitido hacer, con bastante aproximación, su trayectoria histórica. El menhir de Fresno del Río, el castro de Los Peños o El Castro (Fontecha-Fresno del Río) podrían ser algunas pruebas de la existencia de humanos en este municipio durante la Edad del Hierro. Ha sido tierra de pueblos prerromanos, de famosos cántabros que fueron sometidos a Roma y que tuvieron como núcleo de romanización la ciudad de Julióbriga, la más importante de Cantabria y cuyas ruinas se pueden visitar en el pueblo de Retortillo.

 

Las primeras huellas que se han encontrado de la existencia de los cántabros en los tiempos anteriores a la romanización, en el territorio de Campoo, son las halladas en el poblado de Las Rabas en Celada Marlantes, pueblo de Campoo de Enmedio. Como ha manifestado García Guinea, es el único testimonio fehaciente conocido de la existencia de una cultura de castros de la Edad del Hierro en Cantabria. El yacimiento fue excavado parcialmente durante la campaña de los años 1968-69, proporcionando una información arqueológica importante para conocer el modo de vida del pueblo cántabro con anterioridad a los romanos. Se encontraron gran cantidad de fragmentos cerámicos de origen indígena con otros de tipo celtibérico, además de numerosos objetos metálicos de hierro como: cuchillos, hachas, puntas de lanza, rejas de arado, fíbulas de ballesta, además de pendientes y adornos hechos en bronce y hueso. Este hallazgo indica que había un poblado, parcialmente amurallado, habitado por un grupo de cántabros que pudo ser abandonado como consecuencia de la guerra ocasionada por la invasión romana.

 

Los cántabros resistieron al invasor, pero finalmente fueron superados por el ejército romano, cuyas campañas son bien conocidas y especialmente el avance por el Pisuerga hasta Aracillum, que supuso la conquista de los castros cántabros. Los campañas militares de los años 24 a 19 a. de C. terminaron con la invasión y las tropas romanas, dirigidas por el general Agrippa, masacraron a los indígenas, obligando a los cántabros a bajar de las montañas y establecerse en el llano, donde se formaron las antiguas ciudades romanas, siendo la más conocida y la más importante la de Julióbriga, emplazada sobre las inmediaciones de Retortillo, en el municipio de Campoo de Enmedio.

 

Portada de la Colegiata de Cervatos.

 

La fundación de Julióbriga se produce una vez finalizadas las guerras del 19 a. de C. Debió de tener una extensión algo superior a veinte hectáreas y pudo dar cobijo a una importante población en los periodos de mayor esplendor. Desde su enclave se dominaba visualmente una gran parte del territorio de Campoo, por lo que esta ciudad romana tendría el protagonismo de capitalidad, que en la época medieval heredará la cercana villa de Reinosa.

 

Esta ciudad romana de Julióbriga tuvo su importancia por los menos en los dos primeros siglos y los primeros años del III, lo que originó un evidente aumento de la cultura de los pobladores indígenas, que acabaron ocupando importantes cargos en la administración civil de las provincias romanas. La influencia de Roma en estos primeros siglos se basó en el desarrollo de las comunicaciones, de las que destacó la calzada de Pisoraca-Julióbriga-Portus Blendium, la más importante y la que enlazaba el interior de Cantabria  con los asentamientos de la costa. Esta calzada atravesaba Campoo de Enmedio; el punto de partida debió de estar situado en Herrera de Pisuerga, pasando por Nestar, donde aún se conserva un puente de factura romana, y desde allí entraría en tierras cántabras (en el pueblo de Menaza apareció un miliario relacionado con esta calzada) por Cordovilla de Aguilar, para continuar hacia Mercadillo y seguir hacia la Quintana y Las Quintanillas, donde se han descubierto recientemente algunos tramos de esta vía. El recorrido continuaría hasta La Cuadra y desde aquí se encuentran más dificultades para seguir la calzada, posiblemente existieran dos caminos, el primero que pasase por Camesa-Rebolledo para continuar por Matarrepudio hasta Pozazal y Fombellida, pasando por Celada Marlantes, donde se encuentra el castro prerromano, ascendiendo por Peña Cutral y llegar a Julióbriga. El segundo camino iría desde La Cuadra por la falda de Castrillo del Haya hasta el pueblo de Loma de Hoyos, en Valdeolea, descendiendo por El Bardal hasta el desaparecido pueblo de Las Quintanillas de Cervatos y desde aquí, por el puente del Arquillo, pasando por Matamorosa y Bolmir, ascendería a Julióbriga. Desde esta ciudad, la calzada descendería hasta Requejo, para continuar por Cañeda y ascender hasta Morancas, donde dejaría el territorio  de Campoo de Enmedio, para continuar por Lantueno, Santiurde, Rioseco, Pesquera, Somaconcha, Mediaconcha y Pie de Concha, hasta llegar a Suances.

 

En el siglo V se produce una nueva invasión en la península, protagonizada por los visigodos, que perdurará hasta principios del siglo VIII, ocasionando nuevos problemas a los pobladores de las tierras de Campoo, aunque los historiadores indican que la conquista de Leovigildo no llegó a esta zona de Cantabria. Para algunos está clara una frontera entre los pueblos del norte y los visigodos, cuyos puntos fortificados estuvieron en Amaya, Saldaña, Mave, Iruña, Miranda de Ebro, etc.

 

Fotografía obtenida por William Atkinson, hacia 1855, cuando se construyó el viaducto.

 

Es muy escasa la documentación que existe sobre la zona de Campoo hasta el siglo X, por lo que es de suponer que desde que Julióbriga sufrió un violento incendio que arrasó prácticamente toda la ciudad, sus habitantes indígenas estuvieron refugiados en sus antiguos emplazamientos o bien huidos hacia otras zonas más seguras, subsistiendo con una economía familiar y precaria. Los documentos que se conocen, que se refieren a Campoo de Enmedio, a partir del siglo X, son escrituras de Santa María de Aguilar, del Monasterio de Cervatos y las referencias de los cartularios de la Abadía de Santillana.

 

Según los historiadores Rogelio Pérez y Javier Ortiz, en su libro Los orígenes del territorio de Campoo y la historia de Reinosa, indican que en un documento del llamado Libro de la Regla o Cartulario del siglo XIII de la Abadía de Santillana se conserva una escritura del 5 de mayo del año 987, situando el lugar de Fontecha en el territorio de Campoo, por lo que supone que en el siglo X ya existía una configuración propia de esta zona.

 

En el posible paso de la calzada romana, y por tanto en un lugar estratégico, se sitúa el pueblo de Cervatos en el siglo X, según el fuero apócrifo del año 999, concedido por el conde Don Sancho Gracia y su esposa Doña Urraca. En el cartulario de Santillana de 1057 se citan los pueblos de Botmir y Rivo Tortillo, en los que tienen bienes Nuño Álvarez y su esposa Teresa. También en 1135 se conoce la donación de la iglesia de Villaescusa por Alfonso VI. En 1163 es mencionado el pueblo de Fresno del Río, en la donación de Alfonso VI al Monasterio de Santa María del Fresno.


En el año 1071 es cuando se conoce el primer documento en el que figura el nombre de Reinosa, por la donación que se hace al monasterio de Oña de los solares que poseía, en la entonces aldea, Rodrigo Sánchez. Son muchos los poblados existentes en torno a Reinosa, con una mayor antigüedad, todos ellos pertenecientes a lo que más tarde sería el territorio de Campoo de Enmedio. La formación de las demarcaciones de las Hermandades, es decir, la división de Campoo, es posible que tuvieran sus antecedentes en los siglos XII y XIII, por lo que se puede pensar que Reinosa perteneciese a Campoo de Enmedio y que fuese distinguida como cabeza de la región por su situación geográfica, perfilándose así como capitalidad de Campoo.

 

La fuente existente en el entorno del nacimiento del río Besaya.

 

Sin embargo, la primera capitalidad oficial de Campoo no fue Reinosa sino Aguilar, que era cabeza de Merindad desde los primeros años del siglo XIII, según se indica en el Libro de las Merindades de Castilla. En los primeros años del siglo XV es cuando se hace oficialmente a Reinosa capital de la Merindad de Campoo. A este hecho se añadía la circunstancia de que se empezaban a celebrar en Reinosa las Juntas Generales de las Hermandades, lo que confirmó definitivamente su capitalidad y más tarde la de partido judicial.

 

A partir de finales del siglo XI o principio del XII, se introduce el arte románico en Campoo de Enmedio desde Castilla al amparo de San Pedro de Cervatos. Debido a que en estos tiempos era una zona bastante poblada, debió tener iglesias románicas en casi todos los viejos poblamientos, pero el indudable progreso que se produce en los siglos XVII y XVIII hizo que se agrandasen y modificasen las iglesias, destruyendo gran parte de las fábricas románicas.

 

La Colegiata de San Pedro de Cervatos es el monumento más célebre de Campoo de Enmedio y, dentro del estilo románico, uno de los mejores de Cantabria. La importancia histórico-artística de la Colegiata es incuestionable. En la primera referencia escrita que se tiene de San Pedro, en un fuero fechado en el año 999, que se considera apócrifo, consta como monasterio y parece ser que como tal siguió hasta mediados del siglo XII, en que se transforma en Colegiata. Del resto de iglesias románicas solamente quedan en pie las de Bolmir y Retortillo, aunque aún queden vestigios en las de Fombellida, Matamorosa, Cañeda y Aldueso.

 

La iglesia de Bolmir tiene advocación a San Cipriano y se construyó en el siglo XII, en años muy próximos a los que se transformó la de Cervatos. La otra iglesia que aún se conserva en el municipio, la de Santa María de Retortillo, también fue construida en el siglo XII, levantándose sobre las ruinas de la antigua ciudad romana de Julióbriga y sobre una vieja necrópolis altomedieval de la época de la repoblación.

 

Junto al cementerio y a la iglesia de Santa María, se excavó parte de lo que fuera el Foro de Julióbriga.

 

A partir del siglo XVI, se constituye una época de florecimiento de la arquitectura y patrimonio religioso en Campoo de Enmedio, al igual que en todo el territorio de Campoo, que obtiene su apogeo en los siglos XVII y XVIII. En esta etapa se edificaron o reformaron, entre otras, las iglesias de Matamorosa, Requejo, Aldueso, Aradillos, Celada Marlantes o Fresno del Río.

 

Cuenta Julio G. de la Puente, en su libro Reinosa y el Valle de Campoo, editado en 1916, que en el siglo XVII (1666), durante la regencia de la madre de Carlos II, eran excesivas las contribuciones y el reparto vecinal que pagaban los habitantes de Campoo de Enmedio y que la reina se manifestó por medio de una real cédula para disminuir las contribuciones y los excesivos repartimientos que se les hacia a los vecinos de este municipio, para evitar que por tal motivo se pasasen a vivir a otras partes, de manera que de 109 vecinos que había en el año 1659 se habían reducido a 73 y doce viudas, que por ser pobres no se les hacían repartimientos.

 

La construcción del Camino Real en el siglo XVIII (1748-1754), por mandato de Fernando VII, con el que se pretendía impulsar el comercio de la lana y el trigo entre Castilla y el puerto de Santander, activó la economía de Campoo de Enmedio, experimentándose un incremento de la población, especialmente en los pueblos por los que pasaba, como los de Fombellida, Cervatos, Matamorosa y Cañeda. En Matamorosa se recuerda el paso del Camino Real en la alineación de casas, muchas de ellas con portaladas, que hay a ambos lados de la calle llamada, cómo no, Real y antigua carretera N-611.

 

El Camino Real favoreció la dedicación de habitantes de Campoo de Enmedio al duro oficio de la carretería, lo que suponía el acarreo de grano desde Castilla. Su molienda, en gran parte, se hacía en Reinosa y en los molinos de Cervatos, Matamorosa, Nestares y Requejo para, posteriormente, ser trasladada la harina hasta el puerto de Santander. Como consecuencia de ello, cobró gran impulso el comercio de harinas. Son tiempo de intensa actividad de molinos, fábricas de harinas, de aperturas de tiendas, almacenes y talleres.

 

Según versión de Julio G. de la Puente, el Ayuntamiento de Campoo de Enmedio tenía en el año 1916 1.438 contribuyentes, que pagaban, por rústica y pecuaria, 13.840,56 pesetas, y 654 contribuyentes de urbana, que pagaban 1.931 pesetas.

 

La Peña del Fraile, con forma de monolito erguido.

 

Hasta el año 1918, la principal ocupación de los habitantes de Campoo de Enmedio era la agricultura y su principal riqueza la ganadería, siendo la mayor parte ganado vacuno, que además de destinarse a la recría se empleaba en la labranza. En los últimos años y hasta la industrialización del campo, tuvo mucho auge el ganado caballar y mular.

 

En 1918 llegó a Reinosa la Sociedad Española de Construcción Naval, La Naval para los campurrianos, y en poco tiempo cambió el panorama del municipio. La primera consecuencia se produjo en el censo de la población, de 1920 a 1930, creció el Ayuntamiento de Campoo de Enmedio un 24,68%, debido a la circunstancia de que éste envuelve completamente la ciudad de Reinosa. En 1930, se instaló en Reinosa otra importante fábrica, la Constructora Nacional de Maquinaria Eléctrica (CENEMESA), que quedó ubicada en parte del recinto de La Naval. Posteriormente, se establecieron otras empresas, como la fábrica de galletas Cuétara S.A. en 1951, y la Farga Casanova en 1967. Estas industrias hacen seguir aumentando la población y modificando su ocupación, de labradores y ganaderos, muchos pasan a ser obreros en las empresas o trabajadores mixtos.

 

El pueblo que más creció, sin ningún género de dudas, fue Matamorosa. Se creó un barrio nuevo, con aspecto de ciudad nueva, que se extendió en dirección norte hasta el límite impuesto por el río Híjar. Tiene una disposición marcadamente lineal, determinada tanto por el trazado del antiguo camino como por el ferrocarril. Este barrio surgió como un barrio obrero ocupado en su mayor parte por trabajadores de las industrias instaladas en Reinosa, situadas todas ellas muy cerca del extremo norte del pueblo.

 

Otro de los pueblos inmediatos a Reinosa que también ha crecido últimamente es el de Nestares, que, progresivamente y sin interrupciones desde 1990, ha aumentado su población, pasando de los 530 habitantes de 1990 a los 897 del 2003, debido a la construcción de urbanizaciones de chalets y viviendas unifamiliares.

 

A lo largo de la historia, aunque ha habido un proceso de desarrollo en la mayoría de los pueblos de Campoo de Enmedio, también se ha producido el fenómeno inverso, es decir, la desaparición de alguno. Se sabe de la existencia, durante el siglo XIII, del lugar de Berzosa, aunque sin una ubicación precisa. Cerca de Nestares estuvo Ciella, entre Morancas y Cañeda existieron Causinos y Candilos, y entre Morancas y Fontecha estuvo el pueblo de Frama. Ya en los primeros años del siglo XX desapareció Quintanilla de Cervatos, al parecer su único vecino se fue a vivir a Cervatos y el término de Villaescusa acogió al pueblo. Actualmente, Campoo de Enmedio se compone de los dieciséis siguientes pueblos: Aldueso, Aradillo, Bolmir, Cañeda, Celada Marlantes, Cervatos, Fombellida, Fontecha, Fresno del Río, Horna de Ebro, Matamorosa, Morancas, Nestares, Requejo, Retortillo y Villaescusa de Solaloma.

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